domingo, 31 de julio de 2016

Trump toca suelo: la historia del capitán Khan

Han sido dos semanas de grandes discursos. Todas las convenciones presidenciales están llenas de discursos memorables que, sin embargo, no quedan en la memoria de nadie. En unos meses muy pocos recordarán que Michelle Obama dio el mejor discurso de su vida defendiendo a Hillary Clinton y seguro que casi todos olvidarán a los actores de serie B que defendieron a Trump en Cleveland. Pero espero que la historia recuerde el nombre de Humayun Khan.

Humayun Khan nació en los Emiratos Árabes Unidos pero se crió en Maryland. Sus padres, Khizr y Ghazala, habían salido de Pakistán en los años 70 para huir de la dictadura militar y de la falta de oportunidades. Humayun era un buen estudiante y se licenció en psicología en la Universidad de Virginia, poco antes de entrar en el ejército y convertirse en uno de los 6.000 musulmanes que sirven a EEUU en sus fuerzas armadas. Quería pagarse así la escuela de Derecho.

El 8 de junio de 2004, cuando un taxi desvencijado atravesó las puertas de su base en Baquba, Irak, el capitán Khan ordenó a sus hombres ponerse a cubierto. Él comenzó a caminar hacia el vehículo. Cuando había avanzado diez pasos, el taxi estalló matándolo instantáneamente. Tenía 27 años.

Esta es la historia que Khizr Khan le contó a la convención demócrata hace un par de noches. Con paso tranquilo y mucha dignidad, caminó hasta el centro del escenario del brazo de su esposa y en un inglés aún con fuerte acento, le habló directamente al hombre que quiere prohibir la entrada de los musulmanes a EEUU:

"Si dependendiera de él, Humayun nunca habría llegado a América. Desprecia constantemente el carácter de los musulmanes (...) ¿Ha estado en el cementerio de Arlington? Vaya y mire las tumbas de los valientes patriotas que murieron defendiendo América. Verá que los hay de todas las religiones, de todos los géneros y de todas las razas. Usted no ha sacrificado nada. Ni a nadie"

El discurso pasará a la historia de las convenciones como uno de los más emotivos pero desgraciadamente, la respuesta de Donald Trump también se ha ganado un hueco en el museo de la infamia y la desvergüenza. Ante la desgracia de una familia, lejos de empatizar o guardar silencio, lo que Donald Trump tiene que decir es lo siguiente:

"Su esposa estaba allí de pie. No tenía nada que decir. Probablemente, tal vez no le estaba permitido hablar"

Además a Trump también le gustaría puntualizar la idea que tiene del sacrificio el padre de un militar muerto:

"He hecho muchos sacrificios. He trabajado muy muy duro. He creado miles de empleos, decenas de miles de empleos. He construido grandes estructuras. He tenido un éxito tremendo"

Hay palabras que se califican por sí solas.

*El excelente discurso de Khizr Khan se puede ver aquí. Y por si alguien se pregunta si a su esposa "le está permitido hablar" puede ver esta desgarradora entrevista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario