viernes, 24 de junio de 2016

Tres razones por las que el Brexit puede ser una buena noticia para la UE

Estamos oyendo las mil y una razones por las que la salida del Reino Unido es una noticia terrible para la Unión Europea. Todas o casi todas son ciertas y preocupantes, pero aquí van tres que nos deberían hacer encarar el futuro con optimismo.

Despierta, Bruselas
Se puede hablar de ignorancia, de racismo y hasta del tradicional eurescepticismo de los británicos. Sin embargo además de lamentarnos por su decisión esta enorme crisis debería ser una gran oportunidad.

Una oportunidad para reflexionar sobre la Europa que queremos y hacernos preguntas difíciles. ¿Por qué un número cada vez mayor de gente no se siente representada en la UE? ¿Por qué son precisamente los más pobres los que menos creen en el sueño europeo? ¿Queremos una zona de libre comercio o estamos comprometidos a caminar hacia una unión política? ¿Qué peso tienen que tener en las decisiones los estados y cuál el Europarlamento? Y muchas más.

Adiós al freno británico y a sus chantajes
No es cuestión de negar lo evidente. Perder una economía del volumen de la británica no puede ser una buena noticia pero, ¿se ha quitado un peso la UE? Yo creo que sí.

Los diferentes gobiernos de Londres, empujados por las legítimas reservas de su población ante las cesiones de soberanía, han sido uno de los grandes frenos a la verdadera integración europea. Desde hace mucho el Reino Unido ha querido solo una unión económica y ha saboteado activamente los intentos de avance.

Ha conseguido todas las excepcionalidades que ha querido, ha empeorado políticas que eran buenas para el conjunto de la Unión y ha amenazado con irse durante años. Es el momento de plantearse si, tras el shock inicial, no nos quedará una mejor Europa sin los británicos.

Aviso a navegantes
Por mala que sea la transición de la UE de 28 a 27 miembros, todo indica que será mucho peor para el Reino Unido. En el plano inmediato, una potencia financiera y se servicios como Londres tiene que negociar tratados comerciales con medio mundo donde hasta ahora tenía el paraguas europeo; tiene que explicarle a sus jóvenes que se acabó eso de viajar y trabajar en Europa y, más importante, tiene que negocia cuál será su futura relación con la UE.

Desde que invoque el famoso artículo 50, Londres tiene dos años para pactar un acuerdo con la UE. Si hacemos caso a los expertos, Bruselas va a aplicarle un tratamiento de mano dura que se resume en la frase del presidente de la Comisión Jean-Claude Juncker: "fuera significa fuera". Nada de beneficios a la City, los privilegios comerciales justos y la misma libertad de movimiento que quiere el Reino Unido para los europeos: poca o ninguna. Pasaportes, permisos de extranjería, negociación de aranceles... un panorama poco alentador. Y esa es la clave.

La estrategia es fácil de entender. Europa tiene que mostrar a los euroescépticos de muchos países que salirse tiene consecuencias. Consecuencias muy serias. La misma Europa que fue tan lejos para acomodar a los británicos y que no se fueran tienen ahora la mayor motivación y las mejores herramientas para complicarles la vida. Tal vez algún francés, holandés o sueco pueda echar un ojo y pensar que fuera de la Unión hace mucho mucho frío. Incluso puede que busquen en Google qué es la UE antes de ir a votar.

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