lunes, 27 de junio de 2016

Por qué Unidos Podemos fracasó el 26-J: too fast, too furious

La suma de Podemos, sus confluencias e Izquierda Unida se las ha apañado para perder un millón de votos en seis meses. La suma no es ya que no sume, es que ha restado pero bien.Viendo a los líderes de Podemos acabar su noche electoral cantando puño en alto "El Pueblo unido jamás será vencido" de Quilapayún era difícil no coger la ironía. Un gran fin de fiesta para la campaña en la que decidieron hacerse socialdemócratas.

Vaya por delante que yo creo que Podemos tiene que hacerse socialdemócrata. Al final, si quieres ser la alternativa de izquierdas no te queda otra que ser socialdemócrata porque en España no hay tanta gente a favor de la revolución. Es el mismo fenómeno que ha arrastrado a Ciudadanos a la derecha: al final es el partido el que sigue al electorado y no al revés. El problema de Podemos no ha sido el viaje, sino la velocidad.

Podemos lo ha querido hacer todo muy rápido desde el principio y la gente tiene unos ritmos diferentes. Por ejemplo: está bien hacerle el abrazo del oso a IU e intentar quedarse con ese millón de viejos comunistas que siempre vota, pase lo que pase. El problema es querer llevárselos a casa diez minutos después de llamarlos pitufos gruñones y cenizos "que en 25 años han sido incapaces de hacer nada"

La gente, en contra de lo que pueda parecer, tiene memoria. A lo mejor a diez años no, pero del 2015 se acuerdan. Se acuerdan de todos aquellos insultos y además te escuchan por la tele con eso de la socialdemocracia y claro, a lo mejor resulta que prefieren al cenizo gruñón de Cayo Lara que no tiene nada de socialdemócrata. O a lo mejor es simplemente que te han oído decir una cosa y la contraria en menos de un año.

Lo mismo vale para el sorpasso a los socialistas. No digo yo que el tradicional electorado del PSOE no vaya a irse gradualmente a Podemos, pero pedirles que se crean que eres una joyita socialdemócrata TRES MESES después de lo de la cal viva es poco menos que llamar idiotas a todos los que tienen más de 50 años. Anteayer el PSOE era la casta y esto no iba de izquierda ni derecha, hoy somos socialdemócratas. Hacer estos bailes en tan corto espacio de tiempo es pedirle al electorado unas tragaderas dignas del Partido Popular. 

El problema de Podemos nunca ha sido el diagnóstico. Podemos valora muy bien las situaciones y sabe mejor aún qué decir y dónde colocarse. Su problema es la credibilidad. Hace un año le interesaba el discurso ese de la transversalidad y de que la ideología era un cuento, y lo ejecutaron a la perfección. Ayer le interesaba la moderación y la socialdemocracia, y allí estaban con el mensaje justo. La clave es si la gente podía creerse que hayas estado en los dos sitios en el plazo de un año y ha quedado bastante claro que no.

Pablo Iglesias ha sido durísimo con los votantes del PSOE y de Izquierda Unida. No digo yo que no le vayan a perdonar pero después de que te pongan los cuernos, qué menos que hacerte el digno un tiempo, ¿no? A lo mejor eso no lo enseñaban en la facultad de Ciencias Políticas.





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