miércoles, 18 de mayo de 2016

5 claves para entender el éxito de Donald Trump

ADVERTENCIA MUY IMPORTANTE: no tomen demasiado en serio mis predicciones. Es importante decirlo porque, recordarán, yo soy ese analista que escribió en julio del año pasado 'Donald Trump nunca será presidente' sólo un mes después de firmar también 'Por qué Hillary Clinton no será presidenta'. Cada vez lo tengo más difícil para acertar, por no decir que lo tengo imposible, así que espero al menos ser elegante al descubrirme como otro fraude más en el mundo de los analistas. Colóquenme en un lugar de honor, entre los economistas que no vieron venir la crisis en 2007 y los que apostaban por los vídeos Betamax como la herramienta audiovisual del futuro. Y hagan sitio a mi lado, porque lo de Trump no lo vio venir casi nadie.

Intentemos explicar por qué lo imposible ha acabado por suceder. Por qué un bufón televisivo se ha colocado a tiro de piedra de ser "el hombre más poderoso del mundo", por qué nadie sabe cómo pararlo y en definitiva por qué el universo se ha vuelto loco y nada funciona según las leyes de la física (política) si está de por medio Donald Trump, el candidato ingrávido y nunca sujeto a la convención tradicional de qué es verdad y qué es mentira. Vamos con las cinco claves del ascenso de Trump a la cumbre de la política estadounidense.

Nadie le tomó en serio
La mejor baza de Donald Trump durante todas las primarias es el convencimiento esotérico e irracional de que no podía ganar. Una especie de verdad revelada que arraigó no sólo en el que escribe sino, mucho más grave, en los propios rivales de Trump. A fuerza de creer que su caída era sólo cuestión de tiempo y que merecía más la pena concentrarse en los otros rivales, los candidatos republicanos se sacaron los ojos unos a otros mientras The Donald dominaba los medios, las encuestas y los debates. El monstruo también lo han creado ellos, No conviene que olvidemos cómo Ted Cruz le hacía la pelota este verano por su "valentía y claridad" porque pensaba que podía quedarse con su votantes cuando su candidatura implosionara. ¡Era cuestión de tiempo! Quién le iba a decir que sólo unos meses más tarde Trump iba a acabar con sus ilusiones tras acusarlo sibilinamente de infidelidad matrimonial y sugerir que su padre conspiró con Lee Harvey Oswald para asesinar al presidente Kennedy,

Los medios
Donald Trump vende. Nadie maneja como él a los medios: lo aman, lo odian, pero siempre hablan de él. A fuerza de decir barbaridades en sus mítines, Trump ha conseguido que las televisiones los den en directo de prinicipio a fin; si decide llamar a un programa, lo ponen de inmediato al habla con los presentadores y si ataca a alguien en su cuenta de twitter, es noticia de apertura en todos los informativos. ¿Para qué necesita gastar en carísimos anuncios en televisión cuando las cadenas le sacan gratis a todas horas? El beneficio es claro: un estudio calculó que el pasado mes de febrero había comprado publicidad por valor de 10 millones de dólares y había recibido cobertura gratuita equivalente a1800. Le da igual que hablen mal de él mientras que sigan hablando de él. La estrella del reality show ha encontrado su sitio en el reality show más grande del mundo, la carrera por la presidencia.

El dinero
Pocos pobres han llegado a presidente, esa es la verdad, pero aún así siempre ha estado mal visto ser un ricachón ostentoso. Al austero Mitt Romney le atacaron sin piedad porque tenía una mansión que contaba con un ascensor para coches y de John Edwards se burlaban por el precio de sus cortes de pelo. Todo eso ha cambiado. Donald Trump falsea sus cuentas para parecer no más humilde sino más rico. De alguna manera ha logrado capitalizar esa idea (falsa, casi siempre) de que si un hombre logra la prosperidad para sí mismo puede lograrla también para el país. Pero cuidado con confundir la fachada con la realidad: Donald Trump vive de su imagen pública de richachón exitoso, una marca que ha explotado en su reality "The Apprentice" y en best-sellers como "The Art of the Deal". Sin embargo su historial está lleno de negocios fallidos e incluso fraudulentos (ver 'Trump University'). Los expertos estiman su fortuna en 3.000 millones $ pero él eleva esa cifra a más de 10.000. Sin hacer pública su declaración de la renta, claro.

El abusón
Cuando estudiaba en EEUU, mi profesor de Comunicación Política solía decirnos "olvidad lo del macho alfa que cuida de la manada, en el fondo la gente vota por candidato que más se parece a ellos". Bueno, pues esta es otra perla de sabiduría que Trump ha puesto a prueba. Ni una gota de modestia, ni de la falsa ni de la verdadera. Más bien lo contrario: soy el mejor, el más exitoso, estudié en la mejor universidad... incluso presumió en un debate del tamaño de su pene. Trump se echa flores de manera directa y exagerada, sin ningún temor a parecer presuntuoso, y ataca con virulencia a sus rivales sin pararse en los límites que serían normales hasta para los políticos más chabacanos, como son los padres y las esposas. Es un abusón y aunque a nadie, en teoría, le gustan los abusones... funciona. Gran parte de los votantes (al menos republicanos) es eso justo lo que van buscando: A
alguien que "hable claro" y que se pase por ahí mismo la "corrección política". En eso, desde luego, han encontrado a su hombre.

La mentira
Todos los expertos dicen que lo que propone Donald Trump es imposible. El muro con México sería demasiado caro, aunque él diga que lo pagarán ellos. Igual que bajar los impuestos a la vez que se emprenden grandes infraestructuras. Igual que deportar a 11 millones de inmigrantes sin papeles. Se inventa esas cosas y muchas otras: su pasado, el de sus rivales o hasta lo que dijo ayer. Nunca un candidato tuvo tan poco respeto por la verdad. Los expertos y los periodistas, hasta cierto punto, están haciendo bien su trabajo denunciando cada mentira pero por alguna razón a muchos votantes no les importa. Hay mucha gente que prefiere la ilusión de lo irrealizable, que ignora la contradicción que tiene delante para mantener la ilusión. Mentiras mucho más pequeñas de las que suelta Trump a diario han acabado con carreras políticas pero él parece inmune a la realidad y eso juega sin duda en su favor.

En resumen, se diría que hay un gran número de votantes que quiere que los engañe un abusón presuntuoso que entiende muy bien la televisión y que se beneficia del menosprecio de sus rivales. Sí, así están las cosas. Veremos si de aquí a noviembre la receta sirve también para llegar a la Casa Blanca.

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