jueves, 11 de febrero de 2016

New Hampshire: ganadores y perdedores

New Hampshire ha hablado y el estado con fama de rebelde ha hecho honor a su reputación. Es la segunda cita del calendario de primarias y aunque aún es pronto para apostar por los ganadores, algunas cosas sí van quedando claras.

RESULTADOS
Republicanos
35,3% Donald Trump
15,8% John Kasich
11,7% Ted Cruz
11% Jeb Bush
10,6% Marco Rubio
7,4% Chris Christie
Menos de 5% Carly Fiorina, Ben Carson, Rand Paul

Demócratas
60,4% Bernie Sanders
38% Hillary Clinton

GANADORES
Donald Trump: el hombre que basa toda su personalidad en ser un ganador, ha ganado. Tras su inesperada derrota en Iowa hubo quien pensó que su campaña estaba ya en descomposición, pero nada de eso. Con el doble de apoyo que el segundo,  "The Donald" ha arrasado aquí y es difícil no colocarle de nuevo la etiqueta de favorito. Además su victoria demuestra una vez más que los votantes están dispuestos a perdonarle todo: ha vencido después de insultar a su principal rival directamente en un mitin. Para él New Hampshire era una bola de partido y la ha salvado con nota.

Bernie Sanders: frente a todo el poderío de los Clinton, a los que además New Hampshire siempre se les había dado bien, Bernie Sanders ha logrado una victoria absoluta. Su ventaja de más de 20 puntos destruye (de nuevo) el mito de que Hillary es invencible, que es el principal enemigo que tiene Sanders en esta campaña. Es cierto que NH es el estado vecino al suyo y que el electorado le va bien pero aún así, humillar así a Clinton es un logro impresionante. Muchos demócratas de todo el país le darán un segundo vistazo a Sanders ahora que saben que es un candidato "de verdad". Lo sigue teniendo muy difícil a la larga pero New Hampshire le ha puesto en el mapa y tiene recursos para dar batalla.

John Kasich: su inesperado segundo puesto es casi increíble para un candidato que ha sido hasta ahora un asterisco en las encuestas y que todo el mundo daba por muerto no hace días, sino meses. Con este resultado ha ganado la durísima guerra por el voto moderado y ahora debe ser tenido en cuenta en la batalla por ser el candidato del establishment: parecía que la cosa estaría entre Rubio, Bush y Christie pero ahora el gobernador de Ohio ha sustituido a este último.

Ted Cruz: no era un estado fácil para un conservador religioso como Cruz pero su tercer puesto, que pareció en peligro durante parte de la noche, lo mantiene vivo como alternativa a Trump. Ahora tiene por delante un estado que le va perfecto como Carolina del Sur y una victoria allí puede darle un tremendo empujón a sus posibilidades. Su objetivo principal era quedar por delante de Rubio y lo ha conseguido con nota.


PERDEDORES
Marco Rubio: la de ayer podía haber sido una gran noche para él pero la fastidió. Es sólo por su culpa que no sale de New Hampshire como candidato único del establishment, con las enormes ventajas que eso supone. Su desastrosa actuación en el último debate ha permitido crear una nueva alternativa en Kasich y además ha resucitado hasta cierto punto a Jeb Bush. Cierto es que con sólo un punto porcentual más la historia habría sido diferente pero ese pequeño margen es el que probablemente se dejó en el debate. Han surgido las dudas y su afirmación de "no volverá a pasar jamás" está por probarse. Lo tenía cerca tras Iowa y ha malgastado su "momentum".

Hillary Clinton: ha sido una derrota completa y abultadísima, con multitud de síntomas preocupantes pero ninguno tanto como que perdió el voto femenino. Aunque la estrategia de los Clinton ha sido decir que se lo veían venir, lo cierto es que si hace un año nos dicen que un senador socialista declarado iba a arrasar a la maquinaria política más fuerte del país... nadie lo hubiera creído. Es justo lo último que necesitaba Clinton: una prueba de que no es invencible ni inevitable. Ahora prepara despidos en la campaña para tratar de tomar impulso (como en 2008) pero como ha dicho un comentarista, cabe preguntarse si el problema no está en la candidata y no en quienes trabajan para ella. 

Chris Christie: lo apostó todo a New Hampshire y salió mal. La presencia de Donald Trump, una versión exageradísima de su propia chulería de New York-New Jersey, ha revuelto la campaña de tal manera que Christie se ha quedado sin espacio. Ha sido un buen candidato, ha dado batalla, ha tenido buenos debates pero no fue suficiente. Sin la lacra que le ha supuesto su escándalo del Bridgegate, la historia podría haber sido muy diferente pero ahora va camino de vuelta a New Jersey, 

El establishment: han vencido Donald Trump y Bernie Sanders, dos outsiders completamente independientes de las estructuras de sus partidos. No han conseguido controlar el proceso y cada vez les va a costar más. New Hampshire suele apostar por candidatos más independientes y esta vez no ha sido excepción. Les ha dado el empujón para desafiar a los establishments demócrata y republicano.

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