sábado, 16 de enero de 2016

Primarias republicanas: between a rock and a hard place

"Entre una roca y un lugar duro" es la expresión estadounidense que se usa cuando te ves ante un dilema en el que las dos posibles opciones son malas. Tan malas como un candidato racista, populista e ignorante como Donald Trump y otro radical, demagogo y fundamentalista como Ted Cruz.

A dos semanas de que empiece la acción en los caucus de Iowa, el millonario Donald Trump sigue a la cabeza de las encuestas de las primarias republicanas aunque el senador texano Ted Cruz se consolida como su rival más fuerte. Después de meses tratándose con guantes de seda, el debate de esta semana ha sido la mejor muestra de que ambos ya se ven cara a cara. Intercambio de golpes: Cruz recordándole a la América profunda que Trump representa los "valores neoyorquinos", una forma de tacharle de liberal progay con tres divorcios a las espaldas. Trump mencionando que Cruz nació en Canadá y por tanto podría no ser elegible como presidente, ya que la Constitución exige un "natural born citizen", que no está muy claro lo que significa.

Aunque así lo parezca, las primarias republicanas no acaban en ellos dos. Cada uno a su manera, Trump y Cruz son dos expresiones del mismo sentimiento: el hartazgo de parte de las bases republicanas con el encorsetado establishment del partido. Ambos no dudan en abandonar la "corrección política", es decir, en ofender; y además igual que Trump no le debe nada a nadie, tampoco Cruz ha tenido problemas en cargar contra los líderes de su propio partido en el Congreso. En cierto modo los dos dependen de sacarle partido a ese descontento de parte de la América blanca que vive lejos de la costa y que tiene añoranza de la sencillez de los "viejos buenos tiempos". Así que ante ellos tiene que surgir otra opción, una especie de primaria paralela para ser "el candidato del establishment" o el "candidato republicano tradicional".

En esa guerra están el senador de origen cubano de Florida Marco Rubio y el gobernador de New Jersey Chris Christie. El tipo de candidatos que caen bien en la América empresarial, capaces de recaudar una millonada en Wall Street, donde las fanfarronadas, ocurrencias y radicalismos de Cruz y Trump asustan. Uno de los dos debería ser la alternativa, aunque ahora no lo parezca. Los dos tienen importantes debilidades en la América profunda y conservadora que tan importante es en estas primarias: Rubio tiene que explicar a un público si no racista al menos anti-inmigrante su pasado apoyo a la fracasada reforma migratoria impulsada por un grupo de senadores de ambos partidos. Chris Christie tiene un pasado claramente liberal (sólo así un republicano puede ganar un estado "blue" como New Jersey) y además ese carácter duro y algo chulesco de las cercanías de New York que no juega nada bien en determinados lugares de EEUU.

Las primarias republicanas tradicionales solían ser a grandes rasgos una batalla entre el ala socialmente conservadora (evangélica) del partido y el establishment, más liberal en lo social pero duro en materia económica. Así fue Mitt Romney contra Rick Santorum en 2012 o McCain contra Huckabee en 2008. Últimamente el ala empresarial se ha salido con la suya pero esta vez tienen un problema: pueden imponer a Rubio o a Christie pero necesita unir sus fuerzas detrás de un sólo candidato. El fiasco de la candidatura de Jeb Bush les ha costado mucho dinero y tanto él como otro centrista como John Kasich aún están en la liza. Si sus recursos siguen divididos entre varios candidatos aumentan las posibilidades de que el voto de la rabia y el hartazgo logre entregar a Trump o a Cruz la nominación republicana a la Casa Blanca.

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