viernes, 22 de enero de 2016

Lo único peor que Donald Trump

Vivir para ver. El establishment republicano empieza a pensar que Donald Trump no es lo peor que les puede pasar. Sobre todo cuando miran al otro lado de la acera y ven a Ted Cruz. Trump está loco, dice bastantes barbaridades y les puede costar la mayoría en el Congreso, pero Cruz... Con Cruz no existe la duda, el "puede". Ted Cruz es la certeza: la certeza de un senador que siempre ha tirado contra su propio partido, que no ha dudado en atacar a sus propios compañeros de bancada y que promete más de lo mismo en el futuro.

Sólo así se explica que el establishment republicano, que ha bufado sin fin y con buenas razones contra Trump, ahora ya se va haciendo a la idea. Prefieren a Marco Rubio, claro, y si no a Chris Christie o Kasich, Pero si se diera el caso desastroso de que Trump ganara, pues... pueden vivir con ello. Habrá trabajo para todos en una posible administración Trump, el millonario necesita toda la ayuda que pueda recibir. Cruz, por el contrario, puede buscar venganza contra todos los enemigos que se ha hecho en sus tres años en Washington.

Los grandes donantes buscan cómo congraciarse con Trump a través de la alta sociedad de Nueva York. Los comentaristas republicanos de la televisión encuentran la manera de apoyarle hasta en sus ocurrencias más absurdas. Iconos del establishment como el excandidato presidencial Bob Dole le alaban públicamente. Todo el mundo se posiciona para lo que hace meses parecía imposible y ahora, ya no tanto. Todos saben leer encuestas y su la alternativa va a ser Cruz, tienen claro de qué lado están.

La flexibilidad es total y la coherencia se quedó por el camino. Un millonario de Nueva York tres veces divorciado como Trump recibe el apoyo del icono conservador por excelencia, la excandidata vicepresidencial Sarah Palin. Da igual que su rival sea Cruz, un conservador de libro al que ella misma apoyó en el pasado, ahora Trump es el hombre de moda. Sus provocaciones, sus insultos, su prepotencia... su decir cosas como "prohibamos la entrada a todos los musulmanes a EEUU", "construyamos un muro en la frontera con México" o "cuando sea presidente siempre ganaremos".

Más interesante puede ser que Donald Trump, el rey de los outsiders, acabe por tener los problemas derivados de recibir el apoyo del establishment. Ted Cruz ya está usando esta idea en sus mítines y dado el odio de las bases a todo lo que suene al liderazgo de su partido, puede ser un argumento ganador.

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