sábado, 8 de agosto de 2015

Los demócratas deberían estar preocupados

Este parece un gran momento para ser demócrata. Donald Trump está aún en todas las portadas, avergonzando al partido republlicano y ooscureciendo todo lo que hacen el resto de candidatos. No  es fácil competir en interés mediático con un tipo que llama "idiotas" a los políticos y dice que a la moderadora de un debate televisado "le salía sangre de su comosellame". Sí, es difícil conseguir que los medios hablen de tu plan fiscal. El debate de esta semana fue el más visto de la historia de las primarias republicanas con 24 millones de espectadores.

Mientras los republicanos continúan con su circo y se destrozan los unos a los otros, los demócratas piensan en todos los votantes asustados, todos los hispanos indignados y toda la tranquilidad de la que disfrutan mientra sus rivales se atizan en televisión. Pero no deberían confiarse, no. Porque Donald Trump no va a ser el candidato final y porque los republicanos, pese a la plaga bíblica que les supone este descerebrado, tienen muchas mejores posibilidades que hace cuatro años. ¿Por qué?

Su ventaja evidente es que es muy difícil que el mismo partido gane tres veces la Casa Blanca. Sin contar a Roosevelt que se presentó cuatro veces, sólo ha sucedido una vez en la historia: hace 179 años. Pero la historia no es el único enemigo, la principal baza de los republicanos es que sus candidatos son ahora mucho mejores que los de hace cuatro años. 

En la larguísima lista de candidatos a las primarias republicanas hay varios nombres muy potentes. Jeb Bush es un político sólido, con un discurso bastante fresco y una red familiar de contactos que le asegura dinero ilimitado y asesoramiento experto. El gobernador de Wisconsin Scott Walker es auténtico y conecta fantásticamente con los votantes de primarias. John Kasich es el gobernador de un estado clave como Ohio y será el candidato moderado, con muy buena prensa. Marco Rubio es muy carismático y nadie puede poner en duda su currículum conservador, además de poner en juego el voto hispano. El neurocirujano Ben Carson es una estrella mediática con una historia inspiradora.

He mencionado cinco entre casi una veintena. Todos estos serían candidatos formidables y alguno más de los que me dejo, incluyendo nombres que ni siquiera pasaron el corte para el debate de la FOX.  A este plantel fuerte los demócratas enfrentan una candidata con muchos recursos y muy poco gancho como Hillary Clinton, un carismático líder muy muy muy a la izquierda de donde está el país como Bernie Sanders y un gobernador blanco que no acaba de arrancar como Martin O'Malley.

Los republicanos han puesto toda la carne en el asador y los demócratas han puesto todos los huevos en la cesta de Hillary, lo que yo creo que es un grave error. Queda mucho para noviembre de 2016, pero ojo.

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