martes, 21 de julio de 2015

Donald Trump nunca será presidente: 10 cosas que debes saber sobre él

Donald Trump nunca será presidente y ese es el pensamiento tranquilizador al que uno ha de agarrarse cada día de este terrible verano. Es la fría certeza que casi hace soportable no ya el calor del mes de julio, sino las noticias que nos cuentan que Donald Trump encabeza las encuestas en las primarias republicanas mientras en la página de al lado dan cuenta se su última idiotez. Estas son las 10 cosas que te ayudarán a entender la  'Trumpmanía'.

1. Donald Trump no va a ser presidente
Olvídalo. Donald Trump tiene dinero, es cierto, pero le falta la disciplina férrea de un buen candidato. Es un provocador, un vocinglero, un buen producto para la televisión... pero nunca lo elegirán presidente. "¿Y por qué las encuestas?" casi te oigo preguntar: pues porque a estas alturas prácticamente nadie fuera de la prensa está prestando atención a unos comicios que no van a llegar hasta dentro de año y pico. La inmensa mayoría de los candidatos son perfectos desconocidos mientras que 'The Donald' es un personaje público que lleva años en la prensa y tiene su propio 'reality' desde hace once años. El candidato mejor conocido siempre lleva la delantera al principio.

Espera a que pase el verano. Espera a que los votantes conservadores de Iowa conozcan al verdadero Trump (ver punto 8). E incluso si un milagro del destino lo coloca en cabeza, cualquier demócrata medio decente lo hará trizas en enero cuando el votante moderado dedique diez minutos a buscarle por interte. De cualquier forma, aún sin todo lo anterior, el propio Donald Trump no quiere ser presidente (ver punto 10)

2. Donald Trump es rico
Es todo lo que América sabe de él y todo lo que a él le ha interesado transmitir. Forbes valora su fortuna en más de $4.000 millones pero él dice que en realidad es del doble... Su padre era un magnate inmobiliario de Nueva York y él ha construido su fortuna en ese mismo sector, siendo propietario de algunos de los rascacielos más codiciados de EEUU además de campos de golf y otros caprichos. Su fanfarronería y gusto por la ostentación serían un lastre insuperable en muchos otros lugares del mundo pero lo cierto es que en EEUU la figura de 'el ganador' siempre tiene tirón. Gestionar el país como una empresa y ese tipo de chorradas...

3. Donald Trump es un ídolo mediático
Si Trump va en cabeza es porque la prensa lo adora. Recibe más cobertura que cualquier otro candidato y el público no se cansa. Si llama al Good Morning América pinchan su llamada en directo... ese es su tirón. Medios importantes como el Huffington Post han decidido cubrirle sólo en su sección de entretenimiento y no en la de política para mostrar que no lo toman en serio pero la realidad, es que siguen hablando de él.

Pero si algo sabemos los periodistas es que todo, TODO ABSOLUTAMENTE, acaba por cansar. Ahora arrastra decenas de cámaras allá donde va, habrá que ver en el mes de diciembre.

4. Donald Trump es un racista
Su gran eje de campaña hasta ahora tiene que ver con agitar los peores miedos contra la inmigración. Quiere construir un gran muro en la frontera mejicana para impedir que se cuelen esos inmigrantes que traen "drogas, crimen y violaciones" y además quiere que lo construya su empresa porque, claro está, "nadie puede hacerlo como yo". Pero que lo pague el gobierno mejicano, por supuesto. Triste como es, ese discurso tiene tirón entre muchos votantes republicanos de base. Le ha costado eso sí mucho dinero en boicots y acuerdos empresariales rotos.

No es como si ser un racista fuera algo nuevo para él. En Nueva York ya tuvo que pagar multas por rechazar a los negros que querían alquilar sus apartamentos. Y por supuesto fue una de las grandes figuras del movimiento 'birther' que defendía que Obama había nacido en Kenya y por tanto no podía legalmente ser presidente.

5. Donald Trump es un bocazas
Con semejante fortuna y un buen asesoramiento Trump no tendría una mala posición de salida pero esa boca le pierde. Esta semana hemos tenido un nuevo ejemplo: el excandidato a presidente y senador republicano John McCain pasó seis años de torturas en un campo de prisioneros norvietnamita pero esto dice Trump: "No es un héroe de guerra. Es un héroe de guerra porque lo capturaron... yo prefiero a los que no capturaron". Sería siempre una metedura de pata pero más si tenemos en cuenta que Donald Trump no estuvo en Vietnam, se libró por dos prórrogas universitarias y una lesión menor en un pie, no recuerda en cual. El Washington Post tiene un interesante artículo sobre las trayectorias de Trump y McCain durante aquella época.

6. Donald Trump no tiene amigos
Con semejante opinión de sí mismo, Trump deja poco espacio para hablar bien de los demás y eso provoca a su vez que tenga pocos amigos en política. Las furibundas reacciones de los otros candidatos ante sus críticas a McCain son un buen ejemplo. Es imposible ganar un guerra como esta sin aliados y él maltrata a todo el mundo. Regularmente insulta a través de twitter a políticos, empresarios y periodistas de todo pelaje con sus calificativos favoritos: moron (idiota), loser (perdedor) y dummy (tonto). Tanto es así que alguien se ha molestado en recopilar una lista de aludidos.

7. Donald Trump no es el primero
En las primarias republicanas siempre hay un loco que parece que se come el mundo... y luego se estrella. Al principio gusta mucho un 'outsider', alguien que hable claro y si es un buen demagogo pues mejor, pero a la larga todos pinchan. ¿Quién recuerda que el empresario pizzero Herman Cain llevaba la delantera a Mitt Romney hace cuatro años? Pues nadie lo recuerda porque se hartó de decir tonterías y además le salió un escándalo de acoso sexual. La película de Trump ya la hemos visto y sabemos cómo acaba.

8. Donald Trump no es conservador
Para la gente que vota en los caucus republicanos de Iowa, hay ciertas cosas que no se puede ser. Trump es un pijo ricachón de Nueva York con un peinado absurdo y a lo mejor hasta eso se lo puede hacer perdonar pero otras cosas no: pasadas declaraciones a favor del aborto legal o de la sanidad universal, invitar a su boda al matrimonio Clinton (su tercera boda, por cierto), donar dinero a candidatos demócratas... todas esas historias las veremos en contundentes anuncios de televisión antes de navidad. Y ahí es donde a "las bases" les va a dejar de gustar Trump.

9. Donald Trump tiene un pasado
Más allá de su falta de "bona fides" conservadora, Trump lleva muchas décadas siendo un empresario de éxito. Cuando los investigadores empiecen a estudiarle al milímetro, lo que casi seguro ya está sucediendo, es imposible que no surjan auténticas joyas. Impuestos no pagados, trabajadores no contratados, esa ancianita a la que desahució en Brooklyn... El cubo de la basura está a punto de volcarse.

10. Donald Trump no quiere ser presidente
Lleva en este juego toda la vida. La primera vez que Donald Trump flirteó públicamente con la idea de presentarse a la presidencia fue en 1987. Se insinuó en 2000 como independiente, en 2004, en 2008 y algo más fuertemente en 2012. "Habría vencido a Obama", dijo.También hizo flotar la idea de que se presentaría a gobernador de Nueva York en 2006 y que "ganaría fácilmente" su estado en 2014.

A Trump le interesa generar expectativas, dar que hablar, salir en los medios... pero en última instancia no quiere ser un candidato serio a presidente. Las posibilidades de humillación para un ego de su tamaño son enormes, siempre es mejor dejar abierta la puerta del "habría ganado". Además cuando eres un multimillonario casado con una supermodelo... ¿quién quiere un trabajo mal pagado de 24 horas que consiste fundamentalmente en hacerle la pelota a la gente? Lo que quiere Trump es publicidad, lo que quiere es seguir con sus negocios y sus libros y sus seguidores y su reality. Y hasta ahora este teatrillo siempre le ha salido bien.

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