viernes, 16 de enero de 2015

El próximo presidente se escribe en pasado: Bush, Clinton, Romney...

A veces parece que hemos vuelto a 1992: Bush contra Clinton es el tema de moda. Sólo que este Bush es Jeb, hijo y hermano de presidente, y esta Clinton es la de siempre, la mujer de Bill Clinton entre otras muchísimas cosas. Lo de Hillary Clinton contra Jeb Bush tiene algo de conflicto dinástico y además refuerza el tufillo a antiguo que están tomando los primeros momentos de las elecciones presidenciales de 2016.

De lo bueno y de lo malo de apellidarse Bush ya hablé hace unas semanas y de Hillary poca novedad hay que contar salvo que parece dispuesta a repetir sus errores pasados. En los medios políticos ya se leen frases como "sabemos que muy probablemente no tendrá ningún rival real en las primarias demócratas y eso le permitirá centrarse en las generales mucho antes que ningún otro".

Falso: con toda seguridad tendrá un rival, uno que ahora no parezca real pero... que en cuanto ella comience a "centrarse en los generales" ganará terreno. ¿Por qué? Porque cuando te "centras" en las generales asumes un discurso y unas promesas que son atractivas para el votante independiente y moderado que decide las generales. Un discurso y unas promesas que dejan frío cuando no cabreado al votante demócrata que es, no lo olvidemos, quien vota en las primarias y quien decide el candidato del partido.

Ya he contado aquí unas cuantas por qué creo que Hillary no puede ganar, que tiene mucho que ver con que a la gente no le gustan mucho los productos antiguos. Jeb Bush suena de otra manera, hablando en español y con sus opiniones muy hacia el centro del partido republicano, pero el olor a naftalina que echa Hillary va mucho más allá de su apellido. La cosa de momento va funcionando y ni un demócrata se mueve. Pero recordemos como acabó 2008...

Tal vez este ambiente de 'revival' sea lo que no hace más que levantar cadáveres políticos de sus tumbas. El último es Mitt Romney, dos veces candidato y dos veces perdedor. Quiere ir a por la tercera y por cada líder republicano que lo apoya hay tres diciendo por las claras que es un tipo excelente y maravilloso y que debería quedarse calladito y no molestar. Tendría interés ver por dónde se divide el establishment en un enfrentamiento entre él y Jeb Bush.

Los republicanos ven cómo desfila también el gobernador de New Jersey Chris Christie, algo hundido, y se dan cuenta de que por el momento no les salen más que candidatos centristas. Tal vez si ese sector se divide es el momento para un candidato conservador: el pastor Mike Huckabee se deja querer para un nuevo intento y lo mismo el ultracatólico Rick Santorum. De momento, en ambos lados, se ven las mismas caras de siempre. Pero aún es muy pronto... queda poco más de un año para los caucus de Iowa.

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