martes, 16 de diciembre de 2014

Jeb Bush for President: ¿no hay dos sin tres?

Jeb Bush ha anunciado oficialmente que quiere ser presidente. O más exactamente que ha "decidido explorar activamente la posibilidad de presentarse". Es lo más cercano a un paso al frente que se puede lograr a estas alturas de la película. De ser elegido, Jeb sería el tercer presidente de la familia pero aún más importante: los tres últimos presidentes republicanos serían el padre y sus dos hijos.

Y tú dirás, ¿cómo? ¿Cómo el historial familiar no supone una losa insuperable para sus ambiciones? Pues te sorprenderá saber que el apellido Bush va a ser el menor de sus problemas. Para empezar, si acaba enfrentándose a Hillary Clinton el problema de convertir la presidencia en algo hereditario desaparecerá: lo que todos hacen es como si nadie lo hiciera. Y luego está lo de que el odio que suscitó el presidente Bush hijo en su día ya ha amainado: está en su máximo de popularidad de los últimos 9 años. Bush padre, el mismo al que ni reeligieron, tiene unas cifras de aceptación propias de una estrella del rock.

Así que si Jeb Bush no tiene éxito en el camino de sus mayores no será por Iraq, ni por Guantánamo, ni por Katrina, ni por el hundimiento de la economía. De hecho el apellido ayudará: le pondrá en contacto con la formidable red de donantes que cultivaron los dos presidentes. El problema de Jeb Bush vendrá de otra lado, de su derecha.

Es toda una ironía: los principales obstáculos que Jeb tiene para alcanzar la presidencia son las mismas cosas que harían de él un buen candidato. Me explico: con su mujer hispana y su perfecto español, puede hacer mella en la ventaja que ha dado a los demócratas las dos últimas elecciones. No es cosa de estética, sus postura acerca de la reforma migratoria es verdaderamente progresista. También sus ideas sobre educación, incluyendo la implicación del gobierno federal y recortando la autonomía de los estados y consejos electorales. Poco republicana y muy popular.

Son sólo dos ejemplos, pero muy ilustrativos. Dos medidas populares y que podrían ayudar a un candidato republicano a llevarse de calle a los votantes indecisos que deciden las elecciones presidenciales. Sin embargo, son las mismas dos medidas que podrían hundirle en las primarias republicanas y sin ganarlas, no se puede llegar a la presidencia. Regularizar indocumentados es mentar al demonio entre los conservadores que deciden los vitales caucus de Iowa o la trascendental primaria de South Carolina. Limitar la autonomía escolar no va a sonar muy bien a los votantes rabiosamente independientes de la primaria republicana de New Hampshire, fundamental para un candidato medio centrista como Jeb.

Aún así, se ha decidido, y es admirable. La última vez que puso su nombre en una papeleta ni siquiera existía facebook, el medio que ha escogido para comunicar la noticia. Tiene garantizado dinero y apoyo institucional, además de ser exgobernador de un estado que es casi garantía de victoria nacional para un republicano: Florida. Sería un candidato formidable pero, ¿conseguirá pasar el test de 'los suyos'? Lo sabremos dentro de poco más de un año: en enero de 2016 empiezan los caucus.



3 comentarios:

  1. Curiosas las paradojas, que demuestran, una vez más, que una visión superficial de ese país es, por definición, un error..

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  2. Charlis escribe más que eres mi fuente de sabiduría

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  3. Qué bueno, ojala supere las primarias. Me encantaría un enfrentamiento Bush & Hillary.
    Mantennos al tanto.

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