domingo, 6 de julio de 2014

Que no te engañen, en EEUU sigue sin gustar nuestro fútbol

A finales del verano de 2006, una multitud de 100.000 personas se reunió en la Plaza de Castilla de Madrid para recibir a la campeona del mundo de baloncesto, fue cuando Pepu Hernández dijo aquello de "Os voy a decir una palabra. Y escuchadla bien, porque va a ser una palabra muy importante: ba-lon-ces-to". La final había alcanzado un 47% de share. Este año el último partido de la final de la ACB apenas llegó al 10%, mientras que la final de la copa del Rey de fútbol estuvo por encima del 60%.

Al público español le interesa mucho España pero poco el baloncesto, al igual que al público estadounidense le interesa su equipo pero poco el fútbol en general. Y los mismos que se equivocaban al augurar una nueva edad de oro para el basket son los que creen ahora que por fin nuestro fútbol ha arraigado en EE.UU. Ni había tanto ba-lon-ces-to ni desde luego se ve por aquí  mucho so-ccer.

Ha habido entusiasmo por el mundial. Los bares de Nueva York se han llenado y abundaban las camisetas pero, ¿qué hay de verdad ahí detrás? Los hispanos lo adoran, desde luego, y al resto les ha parecido entretenido en esta época veraniega en la que ya han terminado el baloncesto, el hockey y el fútbol americano mientras que el baseball todavía está empezando. En el partido clave donde el equipo estadounidense fue eliminado por Bélgica la audiencia no llegó al 10%, tres veces menos de la que, por ejemplo, tiene en España una final de Champions cuando no juega ningún equipo español.

El soccer, sobre todo en la Costa Este, va dejando de ser un deporte al que sólo juegan chicas y tal vez la MSL vaya atrayendo más gente, lo que no es difícil dado la final más vista de su historia tuvo un 1,7% de audiencia y no ha vuelto a lograrlo en los últimos 17 años. De ahí a hablar de una ola de "futbolitis" arrasando el país creo que hay un trecho. A los españoles les encanta ver a Nadal llorar escuchando el himno en París, pero eso no significa que les guste el tenis. No engañemos al personal.

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