jueves, 5 de junio de 2014

Pactar con el diablo por un idiota

El soldado Bergdahl era un tipo raro, eso lo sabían todos. Creció en las montañas de Utah y no fue a la escuela, sino que sus padres lo educaron en casa. Le gustaba 'el último superviviente' y era un tipo fantasioso, tanto que hizo el petate e intentó enrolarse en la legión extranjera francesa como si fuera un poeta maltdito. Cuando lo rechazaron optó por lo más parecido: el ejército estadounidense. El soldado Bergdahl era un idiota.

Tan idiota como para salir por su propio pie de su base estadounidense en Afganistán, llevando apenas lo puesto, con la intención de alcanzar las montañas de Pakistán viviendo de lo que da la tierra. Estaba harto de la guerra y simplemente se fue. Los talibanes lo atraparon casi de inmediato pero tampoco tiene gran mérito, era un blanquito  cruzando a pie un valle afgano. Se dice que lo cogieron cagando, toda una metáfora de su exitoso plan.

Durante los casi cinco años que ha pasado secuestrado, seis de sus compañeros han perdido la vida buscándolo a pesar de que es, según todas las indicaciones, un desertor. Y ahora con tal de traerlo a casa, la administración Obama ha sacado de Guantánamo a cinco líderes talibanes. El presidente ha pactado con el diablo para no dejar atrás a un idiota de Utah que creyó que podía irse de camping por Afganistán. Y quién sabe si está bien hecho.

Porque ahora son muchísimos los republicanos que condenan a Obama por haber excarcelado a los cinco malvados y que borran a toda prisa sus mensajes de twitter el los que se congratulaban por el regreso de Bergdahl. Casi todos coinciden en que idiota o no, traidor o no, había que recuperarlo. ¨No dejamos a nadie atrás¨, que dicen los Army Rangers. Pero claro, ¿a cambio de sacar de Guantánamo a esa calaña y gritarle además al mundo el precio exacto de un soldado estadounidense?

Esta es una de las pocas situaciones en las que un político da gracias secretamente por no estar en el poder. Los principios inquebrantables funcionan mejor cuando no hay que cargar con la culpa, cuando no sabes que estuvo en tu mano hacer esto y aquello. Quién sabe cómo actuaría uno si tuviera que pactar con el diablo por un idiota.

PD: Si tenéis un rato largo, no dejéis de leer el fantástico artículo del fallecido Michael Hastings sobre la historia del soldado, hoy sargento, Bowe Bergdahl. Un auténtica obra maestra.

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