viernes, 27 de junio de 2014

A muerte con Juncker

Así a simple vista, no es que caiga muy bien. Juncker no sólo ha sido el arquitecto del austericidio, sino el autor de la imagen quemejor lo define. Y luego además, claro, que es luxemburgués; es difícil simpatizar con un luxemburgués salvo que te meta en su SICAV. Incluso me parece que puede ser verdad eso que dicen ahora de que es un borracho faltón. Vamos, que no niego Juncker es tal vez un hijo de puta pero, tal cual yo lo veo, es nuestro hijo de puta.

Porque resulta que los grandes partidos europeos se han tomado la molestia, por una vez, de proponer candidatos y organizar debates. Y la gente ha votado sabiendo lo que elegía y Juncker ha quedado por delante de los demás. Lo único que le separa de la silla es la última rabieta británica de una larga lista de rabietas británicas comunitarias y su gran pecado no es ser un borracho o un incendiario, ni siquiera ser luxemburgués. Lo que le frena hoy por hoy es que es europeísta.

Qué idea tan descabellada poner a un europeísta al frente de la Unión Europea. Y ahí está el problema: que en el Reino Unido no se quiere unión ni se ha querido nunca. Lo que desea Londres es un área de libre comercio y nada que se parezca a un proyecto político común. Una aspiración es muy respetable con consecuencias dramáticas: en vez de hacerse a un lado y quedarse como socio económico preferente, el gobierno británico de turno ha hecho de la obstrucción un arte durante las últimas décadas. Para Londres la unión sólo tiene que crecer y crecer para abrir mercados y a más diversidad, más muere la perspectiva de los Estados Unidos de Europa.

Yo soy muy de esa perspectiva, a pesar de todas las decepciones. Me gusta que Europa Occidental siga siendo, en comparación con cualquier otro lugar del mundo, un oasis de libertad, educación, prosperidad y servicios públicos. Y creo que la mejor manera de asegurar que esto continúe así es con una voz única en el mundo y un proyecto común para el futuro.


Europa es terrible hasta que la comparas con el resto del mundo, por eso estoy a muerte con Juncker. Porque tiene narices que de ese currículum oscuro que tiene, la única línea que le vaya a condenar sea precisamente la buena. La negativa del Reino Unido a todo lo que huela a más Europa está retrasando si no a todos los demás, a buena parte. Como en un chiste malo el socio que está saliendo por la puerta quiere dejar puesto al presidente… Si dejamos que esta rabieta acabe como siempre la Unión tendrá a la cabeza a un abstemio, pero ni será unión ni será nada.

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