viernes, 18 de abril de 2014

Washington ens roba: los mil amigos de Cliven Bundy

El adolescente desequilibrado que entra a tiros en su instituto me da mucho miedo. Como a cualquier europeo, me resulta complicado entender un lugar en el mundo donde si quieres un arma, la tienes. Pero sin embargo hay alguien que me da más miedo. Su nombre es Cliven Bundy y vive en su rancho de Bunkerville, Nevada. No lo imaginéis en el fin del mundo, porque está a una hora y pico en autovía de Las Vegas.

Pues el caso es que el ganado del señor Bundy pace en tierras propiedad del gobierno federal y por tanto debiera pagar la tasa correspondiente, pero Cliven anda peleado con la administración. A principios de los 90 le obligaron a reducir el número de reses que alimentaba allí para proteger el hábitat de no sé qué tortuga de tierra. Una gilipollez, probablemente, pero ese fue el día que Cliven se declaró en rebeldía y decidió que no reconocía ya más la propiedad de esas tierras y que iba a poner a comer a su ganado donde mejor le conviniera. Puro far west.

La cosa no tendría mayor importancia de no ser porque veinte años después, a la administración se le han hinchado las narices y ha decidido arramplar con las vacas. Y de esto que se presentan allí doce agentes del Bureau of Land Management decididos a incautar reses por valor del más de un millón de dólares que ya debe, pero entonces se encuentran con que Cliven ha llamado a mil amigos. Mil amigos que comparten su credo de 'Washington ens roba'. Mil amigos que llevan pistolas, subfusiles, ametralladoras y chalecos antibalas.

Y no se dispara un solo tiro, ojo. Los funcionarios son gente con buen criterio que procede a salir de allí con la mayor dignidad posible, que es bien poca, mientras ídolos mediáticos de la derecha y unos cuantos políticos de tercera jalean a los... no sé muy bien cómo llamarlos, ¿milicianos? Y tú dirás, a lo mejor, que en qué se diferencia esto de cualquier otro acto de resistencia civil contra una decisión administrativa que consideras injusta. Bueno, pues ya he dicho en lo que se diferencia: en las pistolas, subfusiles, ametralladoras y chalecos antibalas.

De momento ahí sigue Cliven Bundy, con sus rebaños pastando donde le sale de los huevos, pero mayormente por encima de la ley. A mí me da un miedo terrible.

1 comentario:

  1. Si no fuese por la acción de las milicias a lo largo de la historia ahora estaríamos todos metidos en jaulas. Cliven Bundy no quiere ser español. Es mucho más listo de lo que parece. Los españoles, sin embargo, se reirán de él y dirán, "por suerte no tenemos gente así en España, y pronto tendremos hasta un sambódromo para manifestarnos allí dentro sin molestar a nadie, fíjate."

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