lunes, 28 de abril de 2014

Del FBI al Congreso, del Congreso a la cárcel

Michael Grimm, congresista republicano por Nueva York, saltó a la fama desde un balcón. Desde un balcón del Congreso, en concreto. Un periodista de la cadena local NY1 lo entrevistaba sobre el discurso que Obama acababa de pronunciar y antes de concluir le preguntó por una investigación que estaban realizando sobre la financiación de su campaña de 2010. La reacción de Grimm no tiene precio: se niega a responder, sale de plano y unos segundos después regresa para zarandear al reportero y regalarle los oídos con lo siguiente: "Permíteme ser claro, si vuelves a hacerme eso alguna vez te tiro de este puto balcón (...) No eres lo suficientemente hombre. Te partiré por la mitad como un niño". Puro cowboy, muy propio de la imagen cultivada de machote que ha sido su marca electoral.

Pero amenazar de muerte a un periodista, parece ser, no tiene mucha importancia. El congresista se disculpó, el reportero olvidó y sus votantes... bueno, sus votantes aplaudieron. Las encuestas en su distrito decían que el demencial episodio del balcón lo había hecho más popular. Grimm representa en el Congreso a una pequeña parte de Brooklyn y fundamentalmente a Staten Island, una isla que tiene tres veces el tamaño de Manahattan y un tercio de su población y que es uno de los cinco 'boroughs' de la ciudad de Nueva York. Eso además de algo así como un 'espacio protegido' para los conservadores; en una ciudad donde hay seis demócratas por cada republicano, Staten Island es lo más parecido a su bastión. Algo tiene también que ver que en Nueva York los blancos no hispanos representan un 33% de la población y el Staten Island un 65%.

Grimm lo tenía todo para ser una estrella republicana: un repeinado exagente del FBI que se había infiltrado en la mafia y había luchado contra el crimen de guante blanco. Sobre el papel todo bonito, si excluyes algún episodio previo de exceso de testosterona como esa vez que sacó el arma en un club nocturno. Aún así nada que preocupara a los votantes de Staten Island que lo han votado ya dos veces.

No les preocupaba, supongo, hasta ahora. Hoy el congresista Grimm, el exagente Grimm, ha sido detenido por sus excompañeros después de una investigación de más de dos años. Parece que en el negocio que montó entre el FBI y el Congreso se saltó todas las normas posibles: ha sido formalmente acusado de veinte delitos federales incluyendo diversas instancias de fraude y delito fiscal. Los mismos republicanos que se rieron de su episodio con el periodista y daban por segura su reelección, buscan a toda prisa un reemplazo. Es la historia perfecta del cazador cazado y la rueda de prensa de los investigadores ya ha dejado una frase que a la fuerza tiene que acabar en una película: "como exagente del FBI, el congresista Grimm debería comprender nuestro lema de 'fidelidad, valor e integridad' (...) pero él vivía con otro lema: fraude, perjurio y obstrucción a la justicia".

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