martes, 21 de enero de 2014

En el mundo de Cayo Lara

Cayo Lara dice que no le gustan las primarias. No sorprende: a ningún jefazo de partido le gustan. La disidencia y la libre competencia tienen menos gracia cuando eres tú quien está en la cumbre de la pirámide. Y el voto secreto en urna tiene la particular manía de dejarse manipular mucho menos que el de congresos, ejecutivas, ponencias y demás mamoneos.

Pero el coordinador federal de Izquierda Unida no puede argumentar eso en público, ni tampoco ponerse a explicar que le da miedo hacer primarias abiertas y que se le cuelen a votar mil pijos de Nuevas Generaciones y le conviertan la coalición obrera en un anuncio de Loewe. Así que en lugar de explicar todo eso ha optado por algo más simple, más primario, más absurdo: las primarias son un "invento norteamericano". Y se ha quedado tan contento.

Y así todo queda dicho. Porque si son un invento norteamericano, qué más da todo lo demás. No pensemos más en ello porque si lleva la etiqueta "made in USA" ya podemos descartar el asunto de principio. Da miedo pensar en todas las cosas que en el mundo de Cayo Lara tenemos que perdernos: ni una mísera cocacola y desde luego jamás con Jack Daniel's. Ni una sola de las películas de El Padrino ni la inmensa mayoría de los medicamentos que han cambiado el mundo. Tampoco el baloncesto, creado en Massachusetts. Y nada de escuchar a Bob Dylan, que también es un invento del Gran Satán americano.

Por un ratito Don Cayo nos ha devuelto al simplismo bipolar de la Guerra Fría. Si es yanqui, es malo. Qué cómodo abdicar así de todo razonamiento y no pensar más en el tema.

Ay, si no fuera por estos momentos.

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