viernes, 16 de agosto de 2013

Que vienen los indios! o por qué el hombre blanco la fastidia allá donde va

La tribu de los Paiute vio por primera vez un hombre blanco en 1844 y ahí empezó a fastidiarse la cosa. Su pueblo llevaba 9.000 años en Nevada, al pie del Pyramid Lake, pero todos sabemos que hace falta mucho menos para que la vida se empiece a complicar. Lo que hacía falta, en concreto, era que se encontrara oro en California y en Nevada y de la noche a la mañana miles y miles de colonos decidieran atravesar sus tierras. Pero claro, era sólo el principio.

Porque los Paiute tenían difícil entenderse con sus nuevos vecinos, empezando por el nombre... Cuando los viajeros se perdían en el desierto y la tribu se acercaba a ofrecerles ayuda, los colonos hacían desesperados gestos de beber, de que necesitaban agua. Así que los indios respondían: Paiute, que es algo así como "el agua está por ahí", pero el hombre blanco creía que se estaban presentando educadamente.

Ellos se llamaban a sí mismos algo así como 'Nauma', el pueblo, pero éste iba a ser el primero de muchos malentendidos. Los Paiute no tenían concepto de la propiedad privada y vivían de la caza y de la pesca. Así que cuando a su llegada los hombres blancos empezaron a llenarlo todo de vallas se crearon ciertos problemas de vecindad. El el Oeste de EEUU la tierra era para el primer blanco que llegara y ahí empezaron los problemas de verdad: el secuestro de dos niñas indias para el servicio doméstico provocó una misión de rescate Paiute que acabó con seis colonos muertos. El gobierno envió 800 soldados a la llamada "Guerra de Pyramid Lake" que se prolongó unos diez años entre golpe y golpe.

En 1874 el presidente Grant estableció la una reserva para los Paiutes en esa zona, lo que debería haber acabado con los problemas pero nunca hay que menospreciar la capacidad de fastidiar del hombre blanco: durante décadas los niños indios eran literalmente secuestrados y enviados a internados "occidentales" no ya sin la autorización de sus padres, sino directamente sin decirles nada de dónde estaban. Además se construyeron presas que hacían prácticamente imposible la pesca que les daba de comer. Golpe tras golpe

Pero los Paiute han aprendido que al hombre blanco rara vez se le gana en el campo de batalla pero que de vez en cuando, con suerte, se le gana en los tribunales. Han peleado muchas veces en juicios por mantener su ecosistema limpio como los últimos 9.000 años y de momento, van ganando. No saben por cuánto porque la vida en la Reserva no es fácil: los jóvenes que se crían con Facebook y Hannah Montana, como todos los demás, tienen pocas posibilidades de encontrar allí un futuro. Los padres quieren que se vayan a estudiar a la universidad y luego regresen, pero no está fácil. En la reserva viven unas 1700 personas y hay un 44% de paro.

(1) Uno tiene que admirar al menos su valentía. Mantienen una cruzada medioambiental para preservar el lago intacto y seguir viviendo de la pesca como hace 9000 años. Eso a pesar de que podían ser ricos: las reservas indias sólo tienen que cumplir las leyes federales, no las de los estados, así que perfectamente podrían llenar sus magníficas playas de casinos y resorts. Otras tribus lo han hecho y ahora son millonarias.
(2) Ahora, vuelta a Nueva York.

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