domingo, 11 de agosto de 2013

Primer día: por qué ya no quedan barrios 'malos' en Nueva York

Este ha sido mi primer atardecer en Nueva York. Me gusta porque no tiene nada de típico: no se ve el
Empire State, ni el Chrysler y tampoco la Estatua de la Libertad. Es la calleja desolada Queens donde voy a pasar mi primera noche de americaneo entre solares a medio construir, alguna que otra industria abandonada y la sede del periódico de la comunidad coreana de la ciudad, el Korean Times. Mi barrio temporal, para ser precisos, es Long Island City.

Long Island City es un barrio que "va para arriba". Algo que tampoco merece mucho comentario porque en Nueva York no hay más que leer un poco las páginas inmobiliarias para darte cuenta de que todas las zonas van en ascenso: "Harlem ya no es lo que era", "Inwood ya no es lo que era", "Greenpoint ya no es lo que era"... Nada es lo que era. Es un proceso que nunca acaba y que está hecho a la medida de esta ciudad obsesionada con las modas.

Resulta que a los jóvenes artistas nunca les sobra el dinero: cuando no podían permitirse vivir en el Midtown se fueron a un decadente Soho y
lo convirtieron en una meca del diseño y la vida nocturna. Cuando el Soho se llenó de tiendas de Apple, bares que sólo sirven champán y boutiques de moda exclusiva, volvieron a subir los alquileres y los artistas miraron hacia Brooklyn. Dieron el salto a Williamsburg, portuario y sucio, hasta que lo revitalizaron, lo pusieron de moda e hicieron que los alquileres fueran de nuevo inasumibles.

Ahora Long Island City intenta sumarse al carro. Entre las fábricas abandonadas en los 70 proliferan las torres de apartamentos de alta gama y en la orilla del East River la transformación va ya muy avanzada. Tanto que no se ve ni una rata. Allí ya es "cool" vivir, dentro de lo "cool" que se puede ser en Queens, claro. Como siga avanzando la frontera del lujo en esta ciudad, al final los pobres van a tener que cruzar el charco.

(1) Se oyen pequeñas detonaciones por la ventana. Estoy seguro de que son petardos, aunque no tan seguro como estaría en Madrid. Demasiadas películas
(2) Primer contacto con las raciones "a la americana". 14€ de comida china no sólo me han hecho reventar, sino que además la mitad espera aún en la nevera.

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